- ¿Tienes un beso?
+ Sí, lo tengo ¿y tu?
- Sí, también.
+ ¿Te importaria prestarmelo?
- No. Pero recuerda que es prestado, me lo tendrás que devolver, ¿de acuerdo?
+ Sí por supuesto, cuando tu quieras.
si las lágrimas pudiesen hablar les contarían lo mismo que acaban de escuchar.